El mito del desarrollo

¿Por qué un mito? Pues porque nos han convencido que hemos de desarrollarnos como países y como sociedades, porque aparentemente hay unos que están más avanzados y desarrollados frente a otros que están más atrás o atrasados. De hecho, cuando se empezó a hablar de desarrollo, se mencionaba a los subdesarrollados  que estaban por detrás de los de adelante en los indicadores de crecimiento; pero luego, para ser políticamente correctos, se corrigió a países en vías de desarrollo.

El origen de la idea del desarrollo se remonta a mediados del siglo XX, cuando los estrategas planificadores del orden del mundo decidieron -después de la segunda guerra mundial- reorganizar el sistema económico, trazando políticas de desarrollo que planteaban la necesidad de impulsar el progreso de los Estados Nacionales.

Vamos por partes: el progreso venía desde antes, con el discurso colonizador del siglo XV que planteaba -aún lo propone- la necesidad de avanzar, de ir hacia adelante para progresar linealmente hacia un futuro mejor. Ejemplo de ello es cuando el hombre blanco, o gran jefe de Washington según el jefe de la nación originaria Seattle, le ofrece la compra de su tierra ancestral para construir el ferrocarril que traería el progreso, aunque ello significara pasar por el hábitat del búfalo, por los cementerios y el hábitat de esa cultura, para llevar el avance de la colonización a esas tierras.

Como paréntesis: si no conoces la Carta del Jefe Seattle , te la recomiendo.

Volviendo al desarrollo, ésta idea o invención como dirían algunos de sus críticos, se basa en el crecimiento  de los países o regiones. Este crecimiento debía y debe ser básicamente económico; es decir, el desarrollo se basa en el crecimiento de la economía. Ahí empieza el problema, que aún no está resuelto ni se resolverá hasta que cambie el paradigma del desarrollo. Porque el crecimiento económico se basa en la producción, y ésta a su vez se sostiene en la extracción de recursos naturales, en el trabajo humano y en la transformación de las materias primas (o no, porque hay países que solo son proveedores de materias primas, casualmente los más atrasados son los más ricos en la naturaleza!).

Todo el modelo se basa en la extracción de recursos,  naturales y humanos, mientras los generadores de riqueza son básicamente los que transforman esas materias primas. Así empezó el circulo de nunca acabar, porque los más ricos, adelantados o desarrollados avanzarán a mayor velocidad y con mejores indicadores que los rezagados o atrasados (en vías de desarrollo para ser políticamente correctos), que en vez de generar mantienen condiciones de pobreza.

Desde el mismo momento en que nace el mito del desarrollo, surgen las voces críticas dentro de la propia economía, pues se preguntan cosas como las siguientes: ¿Por qué no se tiene en cuenta las diferencias de las sociedades? ¿Por qué la riqueza es solo la económica? ¿Dónde quedan otros valores o factores humanos? Qué pasa con la naturaleza? ¿Y las mujeres que no producen dinero en casa pero que trabajan para sostener el hogar? … y así, un montón de preguntas que a pesar de habérsele puesto apellidos al desarrollo, siguen sin respuesta. Porque ni el desarrollo humano, el desarrollo sostenible, el desarrollo endógeno, el desarrollo integral y un etcétera de intentos de camuflar el verdadero problema del paradigma o gran modelo del desarrollo, se trata de mantenernos en un sistema que omite lo esencial en el planeta: la vida!.

Pues sí, el desarrollo es un mito y no un hito. Desde mi  punto de vista, con un enfoque muy personal y después de haber caminado por muchos estudios sobre el desarrollo, he concluido que el más importante, el único viable, posible para todos y que constituye la salida a este laberinto en el que estamos metidos como humanidad es el salto hacia el «desarrollo» personal! Para descolonizar el término, mejor hablemos de reconocimiento del ser humano, con toda capacidad y derecho de vivir una vida plena. 

Sí! Lo que tú, lo que yo, lo que cada uno de nosotros puede hacer para desplegar todo nuestro potencial, en todos los sentidos de lo que somos como seres humanos. Ese es el verdadero hito que nos permitirá llegar al buen vivir. Nosotros somos el cambio de paradigma, vamos a co-crearlo!

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admin

Soy una investigadora social formada en la investigación acción participación, enfoque que impulsa la capacidad de transformación de las personas y los colectivos. Estudio y practico el Buen Vivir, elaboré mi tesis doctoral en Estudios sobre el Desarrollo sobre esta propuesta de cambio de paradigma de vida para la humanidad y nuestro amado planeta. Creo que es tiempo de cambiar los viejos esquemas que nos dividen y limitan como personas, sociedades y civilizaciones, ahora es el momento de ser mucho más que razón para empezar a vivir en armonía con los latidos del corazón, el de la tierra, el de cada persona y el del sol.

2 comentarios en «El mito del desarrollo»

  1. Estimada un saludo
    no es difícil estar de acuerdo contigo en que el desarrollo es un mito ( aunque la palabra mito normalmente remite a cosmovisiones donde participan divinidades) efectivamente es un mito porque hay una suerte de divinización de un modelo de desarrollo.
    no es difícil estar de acuerdo contigo en la perspectiva pan económica respecto del desarrollo y el desafío que tenemos de inventar una nueva categoría que nos permita explicar la realidad.
    Pero no es fácil estar de acuerdo contigo en que la salida al problema es pensar en términos de desarrollo humano con referencia al desarrollo personal. También las visiones antropocéntricas requieren una reformulación, sobre todo las posiciones naturalistas y biológicistas que postulan el desarrollo en términos de individualidades cuando el desarrollo necesariamente pasa por una lógica del nosotros, por la definición de la publicidad y la configuración de bienes comunes, eso incluye o supone una visión ecosistémica de la realidad.

    1. Muy interesante comentario, muchas gracias!
      El desacuerdo que planteas daría para un artículo, lo tendré en cuenta! aquí intentaré precisar algunos puntos.
      – La acepción de mito la tomo como una creación ficticia, pensé en precisarlo así muy buen punto.
      – No planteo desarrollo humano, sino conocimiento del ser humano o autoconsciencia, que es muy distinto pues propone una visión holística de nuestro potencial y capacidades de quienes realmente somos.
      – Esta visión no es individual, ni antropocéntrica, por el contrario propone una integración con la naturaleza y la comun-unidad con los entornos que habitamos; de hecho, la comunidad requiere de seres sanos. Es desde ese enfoque que nos articulamos a lo común, entendiendo que todo está relacionado y es complementario.
      Posiblemente no estemos de acuerdo y eso está bien, es parte de aprender de las diferencias y diversidad, seguro que nos une el interés por mejorar la vida en este bello planeta que habitamos.
      Un saludo también para ti!

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